Posteado por Antonia Stacchetti en Belleza, Destacados Friday, 27 August 2010 10:37 Sin Comentarios
SÍ, PERO… lo que se esconde detrás de esa frase
¿A quién no le ha pasado escuchar un “sí, pero…” después de aseverar una frase que pareciera tener demasiado sentido? El agua es un elemento indispensable para la vida… Sí, pero muchas veces está contaminada. Lo pasamos súper bien hoy… Sí, pero los canapés no estaban tan ricos. Me encanta mi celular nuevo… Sí, pero tienes que tener cuidado con la radiación. Que linda es la ciudad de Nueva York… Sí, pero no viviría ahí.
Como si lo que viniera después del “sí, pero” cambiara el sentido de lo que se dijo antes. Que exista contaminación o que la Gran Manzana no sea muy amigable para habitar, no quita ni un pelo de cierto al hecho de que el H2O es vital y que NY tiene cosas impresionantemente bellas.
Las personas que suelen usar los “sí, pero…” seguramente no lo hacen con la intención de quitarle importancia ni veracidad a lo que ha sido verbalizado un par de palabras antes. Como bien propone Ben Shahar (2005) esto parece tener relación con si elegimos enfocarnos en las características positivas o negativas de las personas, de nosotros mismos y de las cosas que nos rodean.
El foco que elegimos, positivo o negativo, determinaría lo que vemos. Una persona que presta atención a lo negativo, ve lo malo como la fuerza activa en el mundo, y lo bueno como la ausencia de lo malo. En el caso contrario, si la atención está puesta sobre lo positivo, la persona percibe lo bueno como la fuerza generativa de la realidad, mientras que lo malo se basa en la falta de bondad.
El autor plantea que no es coincidencia que en la mayoría de las experiencias metafísicas se describe el bien como una luz y el mal como la oscuridad o ausencia de claridad. Una esquina de sombra no contagia oscuridad al resto de una habitación iluminada, como sí una simple vela puede alumbrar un espacio en penumbras.
El criterio de una perspectiva negativa es que la bondad existe, si y sólo si, no existe ni una gota de maldad. Las personas que podrían describirse buenas son aquellas que no tienen ningún aspecto negativo. O sea… las personas buenas no existirían. Porque errar es humano y todos integramos un ser con cosas bonitas, agradables o destacables, como también con características más rechazables, feas o detestables. Esto no justifica ningún acto de maldad y el daño que esto provoca, ni es requisito perdonar a todo el mundo, pero cada persona posee esta dualidad.
El enfoque elegido marca nuestro estilo de vida. Si llevamos una vida pasiva o activa, si nos pasamos la existencia evadiendo el dolor o buscando la felicidad, si preferimos evitar la oscuridad o generar luminosidad. Ben Shahar plantea que un enfoque negativo tiene al miedo como la fuerza primaria; miedo a cometer errores, a caerse y a la imperfección. El temor paraliza y entonces las personas optan por conformarse con lo que hay. Mantener el statu quo les da seguridad y los mantiene pasivos. Por el contrario, aquellos enfocados en lo positivo, entienden que actuar muchas veces implica errar, pero esto es necesario para crear una vida plena.
¿Te has cuestionado bajo qué prisma quieres vivir tu vida? Muchas veces vivimos sin pensar cuál es el foco que usamos para ver las cosas que nos pasan, las personas que nos rodean, lo que hacemos, lo que soñamos. Si queremos seguir enfocando de la misma manera o si osamos a cambiar el lente para comenzar a mirar y a recibir desde otro lugar. Sí, pero… ????? Te atreverás?

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