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Entregar en la simpleza: Aprendiendo de un gato y un conejo

¿Han visto el video del gato que adopta un conejito? Es increíble la ternura que genera ser espectador de la dedicación y entrega de un ser vivo a otro, en este caso viendo cómo un gato acoge a un ser de otra especie y que de paso es también una apetecida presa. Emociona también ver cómo el conejo se entrega al gato en confianza y supera sus temores y su instinto de salir arrancando de la vista de su depredador, para recibir el cariño, calor y nutrición que le ofrecen madre y camada gatuna.

Tras observar y reflexionar sobre lo visto surge la inevitable duda hacia nuestra especie: ¿Por qué será que a los seres humanos a veces nos cuesta tanto entregar? Y me refiero no sólo a la dificultad de entregar ayuda económica, física, intelectual, etc, sino también a la de entregar afecto; no solo a desconocidos, sino también a las personas más cercanas y queridas. Generalmente no es la entrega de cosas grandes, sino de las cosas más sencillas, como una sonrisa o un reconocimiento de que el otro existe.

Pareciera que es más cómodo ubicarnos en el lugar del conejo, recibiendo de las bondades del resto y absorbiendo el afecto que se nos ofrece. Y cuando estamos con las orejas de conejo bien puestas, acogiendo la entrega de otros, se hace tan evidente lo ávidos de afecto y de amor que somos los seres humanos. Como si la sangre que alimenta cada célula de nuestro cuerpo estuviera compuesta de las demostraciones de cariño, los abrazos, las palabras de aliento y apoyo, que nos entregan cada día. Pero se nos olvida que en las personas que nos rodean corre sangre muy similar a la propia, que también necesita de la entrega y del calor de otros para nutrirse y sobrevivir.

Si cada uno de nosotros entregara un poco más, todos recibiríamos mucho más. Pero en la práctica no es tan simple. Muchas veces son nuestros temores los que nos paralizan o nos impulsan a distanciarnos. Miedo a ser rechazado, a ser absorbido por el otro, a que se descubran los defectos más ocultados, a exponerse, a no recibir nada a cambio, a ser dañado, a ser utilizado, a ser abandonado, a no saber cómo devolver el cariño, a sentir afecto por otro…

Al parecer tenemos mucho que aprender de gato y conejo; de cómo entregar y también de cómo recibir, de cómo acercarse y de cómo quedarse, de cómo dejar de ser depredador y de cómo dejar de ser presa. Cómo vencer los temores hacia un otro que en primera instancia puede percibirse como un enemigo o como un ser muy distinto a uno, pero que si es sorprendido con un gesto amoroso puede descubrirse un ser con tantas necesidades de afecto y tanto goce al recibir como cualquiera de nosotros.

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  • Magdalena

    Qué lindo, jamás me lo hubiese imaginado!

    Me encanta la idea de que nos acerquemos más en lo afectivo y es cierto que, teniendo la oportunidad de entregar, muchas veces decidimos no hacerlo.

    Está muy bueno el video, realmente sorprendente!

  • Sebastián Gallardo S.

    Acá está el Video :) los que no lo han visto.

    http://vodpod.com/watch/2307516-una-prueba-de-amor

  • M.J Garin

    Muy inspirador Anto. Este es un mensaje que nos enseña que tenemos que conectarnos más con la naturaleza, ya que tiene muchas cosas que enseñarnos. Los animales son de instinto, los humanos también pero razonamos más, y muchas veces nos frenamos de dar expresiones y actos de cariño porque tendemos a racionalizar las cosas en extremo. Muy buen artículo !